Un grito de angustia

Ir abajo

Un grito de angustia

Mensaje  masg el Dom Oct 19, 2008 3:02 pm

UN GRITO DE ANGUSTIA

Por: Mª Ángeles Santana García (masg)

Dedicado a mis frecuentes silencios.


La historia de la primera carta:

Sobre la mesa estaban las cartas que había recibido ese día. Las miró con hastío, sabía que la mayoría serían facturas y publicidad. Pero se sorprendió al ver una carta manuscrita, dirigida a ella y sin remitente. Al abrirla vio que sólo habían escrito unas palabras: “Éste es mi grito de angustia”. Le resultó inquietante, quién podía haber escrito aquello, y por qué se lo dirigían a ella así, de forma anónima. Trataba a muchos pacientes, y cierto es que muchos podían haber firmado aquella carta, como muchos podrían haber firmado El grito de Munch. La gente sufre, sufre mucho. Y ella había estado rodeada los últimos diez años de su vida de pleno sufrimiento y dolor, en eso había consistido su trabajo como psiquiatra, en tratar de ayudar a gestionar el sufrimiento de mucha gente. Nunca lo había pensado así, pero estaba rodeada de miserias, si hubiera sido jardinera estaría ahora rodeada de un mundo de flores marchitándose. Pero le gustaba su trabajo, le resultaba sumamente gratificante, y se podía decir que había invadido su vida como una maleza nada mala.

Pasaron los días y ella no supo quién había enviado la carta. En su cabeza había habido lugar para múltiples conjeturas acerca del autor. Todos sus pacientes le hacían sospechar, por alguna u otra razón. Al principio en cada sesión se preguntaba si sería aquella persona que tenía ante sí la remitente anónima. Confiaba en que algún día alguien confesara la autoría o hiciera alusión a la carta, hasta que con el tiempo se fue disipando este pensamiento en su mente. Conservaba la carta aún, guardada entre los libros de la estantería del despacho, y ya sólo de vez en cuando la recordaba.

La historia de Mateo:

Mateo llevaba dos años acudiendo a su consulta y nunca había soltado palabra. Lo único que le había oído decir eran unos “hola” y “adiós” en forma de susurros casi imperceptibles. Se sentaba frente a ella y esperaba hasta que se cumplía su hora. Al principio pensó que el mutismo de Mateo se disiparía en las primeras sesiones, pero habían pasado esas primeras sesiones y no había sido así. Ella podía haberle dicho al muchacho que no viniera más a su consulta si no estaba dispuesto a hablar, parte fundamental en la terapia, pero algo le decía que él necesitaba su ayuda. Pensó que sería él el que se cansaría de venir frente a ella solamente a callar, pero no fue así. Y con la esperanza de que algún día el chico hablara habían pasado aquellos dos años. Durante aquel tiempo se había limitado a hablarle ella durante la hora que duraba la sesión. Al principio no sabía sobre qué hablarle, se ponía nerviosa e incluso se sentía violentada. Pronto decidió empezar a hablarle sobre cosas cotidianas que nada tenían que ver con la psiquiatría, o sí, porque la psiquiatría al fin y al cabo gira en torno a la cotidianidad del hombre. Así empezó a hablarle sobre el tiempo, a veces le contaba los argumentos de los libros que leía o las películas que veía en el cine; otras veces se limitaba a leerle artículos del periódico del día. Hasta que un día Mateo no llegó a la hora convenida, ni volvió a la semana siguiente, ni a la otra… Pensó que finalmente al cabo de dos años el chico se había cansado de acudir a la consulta. Le resultó extraño prescindir ahora de aquellas sesiones tan atípicas. Ya no le apetecía leer el periódico a solas…

La historia de la segunda carta:

Sobre la mesa estaban las cartas que había recibido ese día. Las miró con hastío, sabía que la mayoría serían facturas y publicidad. Pero se sorprendió al ver una carta manuscrita, dirigida a ella y esta vez con remitente. Al abrirla, leyó: “Gracias doctora, porque durante estos dos años ha sido usted la única que le prestó atención a mi grito de angustia. Me ahogaba tanto que no me dejaba articular palabra. Firmado: Mateo”.

Y en aquel momento, se reveló el remitente de aquella primera carta anónima. El silencio, a veces, no es más que un grito ahogado.


Última edición por masg el Mar Nov 11, 2008 3:53 am, editado 3 veces

masg

Mensajes : 47
Fecha de inscripción : 16/10/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Querida masg;

Mensaje  José Raúl Herrera Ramírez el Dom Oct 19, 2008 3:10 pm

Te agradezco de manera puntual y estrepitosa, dejándome llevar por el cariño rayano en la devoción que te tengo, que hayas compartido con nosotros este cuento. Indudablemente, será inspiración, reflejo y apoyo para alguien más que yo. Dios te bendiga, querida amiga. Se te quiere, respeta y admira. cheers

Raúl.

José Raúl Herrera Ramírez

Mensajes : 125
Fecha de inscripción : 11/10/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Gracias

Mensaje  masg el Dom Oct 19, 2008 3:38 pm

Gracias Raúl, por invitarme y también por empujarme a subir este cuento al foro. Espero que éste sea el principio de una colaboración larga, porque eso significará que esta fuente no se ha secado aún Smile .
Un beso.

masg

Mensajes : 47
Fecha de inscripción : 16/10/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Un grito de angustia

Mensaje  Paula el Dom Oct 19, 2008 6:27 pm

Gracias masg por tu cuento. Es rotundo, realista, y aleccionador. Describe bien situaciones habituales en consulta en las que, por el apremio que la vida nos impone, no se pueden respetar los silencios....

Aprender a esperar o, como dice Cataneda,"parar el dialogo interior" es fundamental para escuchar los mensajes silenciosos, para que nuestros "Mateos" se sientan, paradójicamente, entendidos y escuchados en su angustia.

Te quiero, mi niña tinerfeña.

Mil besos y garcias por compartir con nosotros.


Paula

Paula

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 13/10/2008
Localización :

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Un grito de angustia

Mensaje  Laura Wulf el Mar Sep 15, 2009 3:36 pm

cheers

No sabes que alegría me ha dado leerte masg. (soy anaconda..., no sé si te acordarás). Me gustaría mucho seguir leyendo cosas así. Siento con cada párrafo. Está muy logrado, y permíteme el atrevimiento, muy sentido y conocido. Diría que en ningún momento te has parado a pensar la siguiente palabra. Al menos se percibe muy espontáneo. Mateo es un luchador (bonito nombre). Me llenas de orgullo ajeno. Suerte y un besazo.
avatar
Laura Wulf

Mensajes : 9
Fecha de inscripción : 15/09/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Un grito de angustia

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.